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Fiesta Litúrgica de San Serapio

Hoy celebramos la memoria de San Serapio, mártir mercedario. Damos gracias a Dios por su vida y su entrega. En él, como en tantos otros modelos de santidad de nuestra familia religiosa experimentamos en profundidad el cuarto voto de los miembros de la Orden: dar la vida por la libertad de los cautivos.

Contemporáneo de San Pedro Nolasco, Serapio fue un militar irlandés, que en apoyo del ejército cristiano luchaba contra los musulmanes en España.  Al conocer la misión de Nolasco y sus frailes,  que se dedicaban a la defensa de la fe pero liberando a los cautivos, pidió y recibió el hábito mercedario en 1222.

En una de sus misiones redentoras quedó como rehén en Argel por algunos cautivos en peligro. Fray Pedro Nolasco, que estaba por casualidad en Montpellier, escribió una carta urgente a su lugarteniente fray Guillermo de Bas: “que avisase a todos los conventos que recogiesen limosnas y las enviasen pronto a Argel”.

Al no llegar a tiempo el dinero para su rescate, los moros dieron cruenta muerte a Serapio el 14 de Noviembre de 1240.

Como hace más de 800 años, los religiosos mercedarios para cumplir la misión de la Orden, impulsados por la caridad, se consagran a Dios con un voto particular:  prometen dar la vida como Cristo la dio, para liberar a los hombres y mujeres en extremo peligro de perder su fe, en las nuevas formas de cautividad.

Pedimos a San Serapio que  interceda por cada uno de nosotros, especialmente por todos aquellos que se encuentran enfermos y afligidos, de quien es el Santo Patrono.

 

Oración a San Serapio

Mártir mercedario - Patrono de los enfermos y afligidos

 

Glorioso mártir San Serapio,

ejemplo de fe en Cristo Redentor

y de Amor a los cristianos cautivos

por cuya causa fuiste crucificado en una cruz,

te pedimos, ruegues a Él

para que los cristianos vivamos conscientes

del compromiso con nuestra fe.

Tú que demostraste con tu muerte

que no hay mayor amor dar la vida

por el hermano;

te pedimos que los méritos de tu vida sean

una fuente de consuelo y esperanza,

para los enfermos del Cuerpo y del Alma

que desean verse libres de sus males.

Por Cristo Nuestro Señor.

 

AMÉN