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Mayo 2020: Coronación Pontificia de Nuestra Señora de La Merced

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Con el inicio de la novena patronal en honor a Nuestra Madre de la Merced, desde el Convento Máximo San Lorenzo Mártir (1601) y  Basílica Nuestra Señora de la Merced en Córdoba, se anunció la próxima coronación pontificia en Argentina.

En el marco del Año Mariano Nacional, y el Jubileo por los 450 años de la Arquidiócesis de Córdoba, una histórica imagen de la Virgen María, en la advocación de Nuestra Señora de la Merced de los Maitines será honrada y reconocida con el destacado gesto de la coronación pontificia. La antigua y significativa obra pertenece a los Frailes Mercedarios de Córdoba, y está ubicada en la Basílica de La Merced de esa ciudad.

Este acontecimiento pretende ofrecer a la Madre de Dios el compromiso renovado de la Orden Mercedaria en favor de los cautivos, pobres y sufrientes de hoy, desde las nuevas expresiones y servicios en distintas periferias de Argentina y Paraguay.

En 2018 la familia mercedaria celebró con gozo y alegría el Jubileo por los 800 años de fundación, renovando y actualizando el compromiso del anuncio de la Buena Nueva de Jesucristo como un gran signo de La Merced de Dios para la humanidad que necesita de la salvación.

Uno de los momentos más relevantes del Jubileo de la Merced a nivel de toda la Orden, tuvo lugar en septiembre del año pasado en el Casco Antiguo de Panamá, donde colocaron sobre las sienes de la imagen de Nuestra Señora de la Merced una corona elaborada con gran dedicación y cariño por los fieles panameños. Este fue un gesto de agradecimiento por la presencia y acompañamiento de María en la evangelización del continente, y por los 500 años de patronazgo de la Virgen, desde la llegada de los primeros mercedarios al istmo de Panamá en 1519.

La ceremonia de alcance mundial fue presidida por monseñor José Domingo Ulloa, arzobispo metropolitano de Panamá; el Maestro General de la Orden de la Merced, Fray Juan Carlos Saavedra Lucho;  y superiores provinciales y representantes de comunidades de Aragón, Quito, Perú, Madrid y de la Vicaría de Centro América. 

Aquí en Argentina, la imagen a coronar posee gran representatividad para la familia mercedaria toda; es una escultura de madera policromada y articulada de vestir, y desde sus orígenes fue parte de las misiones por la redención de los cautivos. Mientras se avanza en un proceso de conservación y restauración de la obra, también se estudian datos históricos para confirmar que desde finales de 1700,  recorrió los senderos de nuestra Patria, desde el Alto Perú hacia Córdoba, muchas veces a lomo de mula, para llevar el consuelo a todos los habitantes de esos poblados, y mendigando limosna para sostener las obras de liberación y servicio en las cautividades de esos tiempos.

En nuestro país, todos los años conmemoramos con alegría y agradecimiento las coronaciones pontificias de otras sagradas imágenes de nuestra Madre. Entre otras, la de Nuestra Señora de Sumampa en Santiago del Estero, el 8 de Septiembre de 2009;  la de María del Rosario de San Nicolás, el 25 de Mayo de 2009; la imagen de Nuestra Señora de las Mercedes de Tucumán, el 24 de Septiembre de 1912; Nuestra Señora del Carmen de Cuyo en Mendoza, el 8 de Septiembre de 1911; Nuestra Señora de Itatí en Corrientes, el 16 de Julio de 1900; la Virgen del Rosario del Milagro de Córdoba, ocurrida el 1 de Octubre de 1892; la coronación de la prodigiosa imagen de Nuestra Señora del Valle en Catamarca, el 12 de Abril de 1891; y la de la Patrona de Argentina, Nuestra Señora de Luján, el 8 de Mayo de 1887.

Históricamente la Iglesia enseña que lo más importante en este gesto de reconocimiento y homenaje a la Madre de Dios y Madre Nuestra son los frutos de una vida de fe que se expresa en la caridad, y que cada uno de nosotros en nuestra realidad de entrega podemos ser la corona y los adornos más bellos y verdaderos de la Virgen.

Así lo expresa la oración que se recita como parte del rito litúrgico, una vez que la imagen ya coronada es incensada: 

"Mira, Señor, benignamente a estos tus siervos

que, al ceñir con una corona visible

la imagen de la Madre de tu Hijo,

reconocen en tu Hijo al Rey del universo

e invocan como Reina a la Virgen María.

 

Haz que, siguiendo su ejemplo, te consagren su vida

y, cumpliendo la ley del amor,

se sirvan mutuamente con diligencia;

que se nieguen a sí mismos

y con entrega generosa ganen para ti a sus hermanos;

que, buscando la humildad en la tierra,

sean un día elevados a las alturas del cielo,

donde tú mismo pones sobre la cabeza de tus fieles

la corona de la vida".